Posted on 02 Noviembre, 2009 | No Comments

Manuel Polanco, Eduardo Trujillo, Selene Soto e Ignacio Bianco conformaron la primera delegación venezolana que llegó a la etapa final de la XIV edición del Concurso Interamericano de Derechos Humanos celebrado del 17 al 22 de mayo del presente año en Washington D.C. y que contó con la presencia de diversas delegaciones de todos los países que compitieron entre sí a través de juicios orales simulados. Dicho concurso nació como una forma de capacitar a futuros abogados en el tema de los derechos humanos donde los oradores deben argumentar los méritos de un caso hipotético que se basa en un tema actualmente debatido. Este año se puso en tela de juicio el caso de migración titulado Rosalie Fournier y Bruno Tamba vs. Tynalandia.
Expresar las ideas correctamente fuera del país de origen y frente a un jurado experto que evalúa tanto la puesta en escena de la argumentación como la capacidad de responder ante sus cuestionamientos no es, por supuesto, una tarea fácil. Sin embargo, el tiempo empleado en reuniones diarias de capacita-ción, las noches en vela y todo el entrenamiento previo a la competencia no fue en vano. Estos muchachos recibieron la preparación necesaria para esta competencia de un grupo de profesores de la Universidad y, gracias a esto, lograron clasificar en la etapa final de las rondas orales junto con la Universidad Veracruzana de México.
Los finalistas cuentan que esta experiencia fue muy enriquecedora para ellos y consideran que la Ucab tenía argumentos de forma y fondo para poder clasificar como una de las mejores universidades. Curiosamente comentan que representa una enseñanza no sólo para los estudiantes, sino también para los jueces pues “nosotros nos convertimos en multiplicadores de la defensa de los derechos humanos y los jueces se nutren de información novedosa que pueden aplicar a sus propios parámetros”, expresa Selene. Como reconocimiento recibieron una pasantía en la Comisión Interamericana en Washington. A partir de este momento, estos ucabistas tendrán un sinfín de nuevas oportunidades de aprendizaje dentro y fuera de nuestras fronteras.
Andrea Lofrano