Posted on 02 Febrero, 2009 | No Comments
Sí. Definitivamente es ecologista, no come paisaje. Lo suyo son las papas fritas, el bistec, las tajadas y su cena de siempre: pizza, nada más con mozzarella, jamón y salsita. No hay que preguntarle, siempre come lo mismo y sólo abre la nevera para tomar agua. De joven, pantalones 28; ahora 34. Pizza, pizza, pizza, es su obsesión. Pero hay una cosa, además de la pizza, que lo deja con la boca abierta: “Sí, póngame el platito para recogerme la baba, búrlense, a mí se me sale la baba por mi nieta”. Otra que en cada viaje lo hace lanzar piedritas desde el puerto de Cariaco y mirar el mar con nostalgia, como si buscara alguna embarcación con tripulantes corsos del siglo XVIII: Carúpano. Otra que lo tiene en constante investigación: Internet. Y otras que lo apasionan día a día: la radio y la literatura. Así es Napoleón Graziani.
En 1970 empieza haciendo micros en Radio Nacional de Venezuela. Ahí realiza programas como: América latina, magia, violencia y todo lo demás, El rostro de un continente y Punto de convergencia. Luego pasa a Radio Capital y trabaja con Juan Manuel La Guardia “Full Chola” en El nido del halcón. Su próximo destino es Radio Impacto donde comienza a transmitir programas que interactúan con el público. Retorna a Radio Capital donde produce “La flor en el ojal”, uno de los programas más recordados en la historia de la radio, y que dio gran fama a sus locutores y amigos: César Miguel Rondón -con quien ha escrito guiones de telenovelas, entre las que se cuentan: Las amazonas, El sol sale para todos y Niña bonita- e Iván Loscher.
Desde 1989 es director fundador de Capital FM 104.5 y asesor de Radio Capital 710 AM. Ocupa un desordenado escritorio de formica que parece madera donde siempre están los retratos de su familia y nunca faltan: dos ceniceros, uno para los visitantes y otro para sus dos cajas diarias de cigarros, tazas y numerosos vasitos con manchas de café. Debajo de la telefonera hay una caja fuerte que nunca se ha abierto porque a Oswaldo Yépez, antiguo dueño, se le olvidó la combinación. “Napo, ahí hay unos dólares”, especulan algunos. Pero continúa el misterio de la caja fuerte. Su último proyecto es el portal educativo www.puroveinte.com
-¿Qué es esa pieza tan extraña?
-Una pieza de arte murano.
-¿De su familia?
-Sí.
En ese instante se produce un silencio. Su mente se transporta a otro mundo y sus cabellos se hacen más rubios. A través de sus ojos protegidos por dos grandes parabrisas es imposible distinguir el lugar al que ha partido. Se remanga la camisa color beige, toca su vientre pronunciado, enciende el primer cigarrillo y deja escapar una cortina de humo.
-¿Sabes de qué año es?
-No, me podría decir.
-De los años cincuenta.
-Antes del exilio de su familia.
-Antes del exilio.
-Usted es descendiente de corsos, ¿por eso ama tanto a Carúpano?
-Sí, mis padres son descendientes de los corsos. Justo ahora estoy trabajando en una novela sobre los corsos en Carúpano. Allá está la casa de la familia y siempre que viajo me meto en la biblioteca de mi bisabuelo.
La pieza de arte murano es una pecera traslúcida con peces rojos, azules y verdes. Un pedazo de la isla de Córcega o quizás un pedazo de las playas de Sucre. Nunca está en el mismo lugar, todo depende del estado de ánimo de Graziani. Cuando viene alguien “pavoso” o con malas energías la coloca en su escritorio. Hoy no.
-Señor Graziani, ¿cuándo descubre que quiere hacer radio?
-Siempre sentí pasión por la radio. Comencé a los 20 años haciendo adaptaciones de cuentos y libretos. Principalmente haciendo micros.
-¿En qué se diferencia Capital FM 104.5 de otras emisoras?
-En Capital FM 104.5 hay gente de radio, no gente con programas de radio. Es un proyecto donde están los mejores locutores y productores. Aquí llevamos nuestra dinámica, yo no impongo el orden pero hay orden.
-Gran parte de la gente dice que sus programas están llenos de creatividad y humor negro. Usted hace que las circunstancias sean más poderosas que los personajes.
-El problema con nosotros es que somos seres trágicos y sólo sabemos manifestarnos de forma cómica.
Cuando suenan las doce campanadas de cada año nuevo algo distinto pasa en Capital 104.5 FM. Mientras todas las emisoras colocan “Faltan cinco pa’ las doce”, en Capital se escucha “With a little help from my friends” de The Beatles. “¿Qué harías si cantara fuera de tono? ¿Te levantarías y me dejarías solo?”, interroga la canción.
-¿Qué clase de hombre se considera?
-Uno que ha desarrollado tolerancia y soporta la brutalidad.
Graziani tiene un silbido para su esposa y otro para sus tres hijos. No tiene mascotas porque “mi mujer no me deja”, siempre tiene a Jorge Luis Borges en su mesita de noche y de Vargas Llosa dice: “Se ve que tiene mucho oficio”. Una vez un hombre que trabajaba en el colegio se metió con uno de sus hijos. Graziani hizo que todo el mundo lo llamara, a todas horas, amenazándolo, asustándolo; fue en broma pero al cabo de un tiempo el hombre renunció. En otra ocasión, había un operador de radio que no hacía más que hablar y salir de la cabina. Un día, estando el programa al aire, el operador se fue al pasillo a comerse una empanada. Graziani cerró la puerta con llave y lo dejó afuera. La transmisión se cayó. Todos gritaban: “¡La radio esta caída!”. Y Graziani contestó: “No, lo que pasa es que el operador salió a comerse una empanada”. Luego de esto lo despidió. Después de todo, “las cosas son como son”.
Minerva Vitt