Posted on 30 Julio, 2009 | 3 Comments
María Fernanda Mujica Ricardo

Foto: cortesía Mercedes PulidoAlta, muy delgada, algo encorvada, con un ca-bello muy lacio, fumadora, gusta de la conversa-ción y para hacerlo, sin preámbulos, suelta in-terrogaciones avasallantes. Es la profesora Merce-des Pulido de Briceño, andina de pura cepa, característica que le permitió: “Haber resistido los cambios geográficos y culturales que permea-ron mis primeros años”.
Mercedes integró una familia de seis hermanos. Su padre, médico, político y diplomático viajó con la familia para exiliarse de las dictaduras gomecista y de Pérez Jiménez, y representó al país en periodos democráticos. México y Francia fue-ron los destinos donde ella se formó académica-mente; pero los Pulido Mushe ya habían reco-rrido Perú, Brasil, Italia y Uruguay. “En mi hogar las diferencias ideológicas servían para alimentar la diversidad y la tolerancia porque el proyecto común era la libertad”.
Profesora de generaciones en las carreras de Cien-cias Sociales, Psicología, Comunicación Social y postgrado en la Ucab, la UCV y la USB. “Para mí la docencia es apertura. Me fascina el ser humano, somos parte de una generación que todavía cree que se puede transformar a Venezuela”.
Tuvo cuatro hijos y cuatro nietos junto a Héctor Wenceslao Briceño, su compañero de ruta, quien está presente en la entrevista donde nos invita a to-mar un delicioso café con leche. La casa está situada en Los Chorros, es pequeña, pero llena de libros, recuerdos y rompecabezas (pasatiempo que le ayuda a desa-rrollar la paciencia).
Irrespetuosa del poder a ultranza, aprendió de la negociación como vía de consenso en su hogar, en sus estudios y en el trabajo comunitario. Fue nombrada ministra de Estado para la Mujer en el gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1983) donde impulsó la Ley de la Reforma del Código Civil, que para ella marcó la democratización de la familia al aprobarse la patria potestad y la adminis-tración conjunta de los bienes compartidos, el reconocimiento sin distingos de los derechos de todos los hijos; muchos entretejidos tuvo la nueva ley para aprobarse pero fue sancionada por unanimidad y con el apoyo de la Iglesia católica. En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez fue senadora por Copei y prosiguió su obra como ministra de la Familia en el segundo gobierno de Rafael Caldera.
Wenceslao, su gran apoyo
Gracias a su papel preponderante en la lucha por la mujer y la familia, el secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuellar, le plantea la designación de la subsecretaría de la ONU para la incorporación de la mujer en la Organización, entre 1984 y 1988. Es Wenceslao quien la empuja a aceptar el cargo y toda la familia se enrumba unida a Nueva York.
Nos preguntamos cómo ha hecho Pulido de Briceño para ejercer la política, altos cargos públicos y haber constituido una familia sólida. Falta agregar que fue presidenta de las Scouts de Venezuela y de los Criollitos, organizaciones a las que integró a algunos de sus hijos.
“No hay receta, sino sentido común, humor, encuentros y desencuentros, saber cuándo y dónde se establecen las prioridades, aprender a diferir, a asumir las escogencias y, cueste lo que cueste, a aceptar la autonomía del otro. Aunque Wenceslao dice que hemos funcionado porque yo he pasado diecisiete años viajando. Nuestro lema de vida es que a los 90 años de edad regresemos la mirada y nos digamos que valió la pena vivir”.
La pareja tuvo en cinco años cuatro hijos, y por eso, Mercedes dice que su casa fue el inicio de los hogares de cuidado diario. Siempre los hijos acompañaron a sus padres a lo largo y ancho del país, pero se les mantuvo lejos del poder.
“Mis hijos tuvieron toda la sobreestimulación posible, por ejemplo, Mercedes y José Rafael tuvieron clases de oratoria y expresión corporal con Mercedes Pardo. Mis hijos son: José Rafael (comu-nicador social, literato, artista y dramaturgo), Mercedes (economista con dos maestrías, una en Harvard y otra en el MIT), Ana Teresa (bióloga con una maestría en Biología evolutiva) y Héctor (tiene un doctorado en el MIT en Ingeniería de Sistemas y Robótica)”.
En el exilio de sus padres en París vivió los gran-des cambios que gestaron años más tarde el Mayo Francés. “Presencié la descolonización de Argelia en Francia. Cursé pasantías en el Instituto Salpetriere (donde Freud hizo los estudios sobre la histeria)”. Eran los tiempos del Existencialis-mo de Jean Paul Sartre, de hombres como Foucault y Lacan, personaje este último con quien realizó sesiones psicoanalíticas y cuyo estí-mulo le hizo seguir la vía de la psicología social. Mercedes fue alumna de Jean Piaget en el postgrado de Cambio y Planificación Social, y de él opina que “era increíblemente humano”. Antes había cursado su pregrado en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue discípula de Erich Fromm.
“Como el exilio exigía que teníamos que comer, aprendí a coser en México, y aproveché para hacer una pasantía en Christian Dior de París. Cuando en 1965 muere mi padre, regresamos a Venezuela, y ese oficio me permitió mantenerme, adaptar-me al país y luego reto-mar mi profesión: pero mientras, hice como ocho vestidos de novia, que muchas veces no fueron los mejores, pero el vestido de mi hija Ana Teresa se lo cosí yo”.
Agosto 23rd, 2014 at 1:10
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благодарен….
Agosto 23rd, 2014 at 3:05
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Agosto 26th, 2014 at 13:07
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